Abril 22 de 2019

“Esta es una comunidad que ha sido afectada por la falla de Romeral, una falla geológica que pasa constantemente facturas ante fenómenos climatológicos”, dijo el presidente Iván Duque durante una rueda de prensa que realizó desde Rosas, Cauca, el municipio cuyos habitantes padecieron una tragedia invernal con saldo parcial de 19 muertos y 13 desaparecidos.

Aunque el presidente Duque no lo dijo frontalmente, sus palabras escondían una realidad que sí visibilizaron crudamente los afectados: la tragedia ocurrida en Rosas, estaba anunciada.

Tristemente, esa emergencia invernal con apenas 48 horas de ocurrida, ya transita por el sendero de las decenas de tragedias que ocurren en el país y que estaban alertadas.

De hecho, el propio ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, sorprendió en la mañana de este lunes 21 de abril, cuando en una entrevista radial reconoció crudamente que “situaciones como esta seguirán pasando; esto no es un caso aislado”, al referirse a la tragedia de Rosas.

Agregó que, una de las razones por las que suceden esas emergencias es porque “en todo Colombia tenemos una crisis de ordenamiento territorial”, argumentó tras aclarar que en la actualidad 853 de los 1.100 municipios del país tienen desactualizados sus Planes de Ordenamiento Territorial, POT.

Pero en lo ocurrido en Cauca son varios los hechos que apuntarían a que la catástrofe que padecieron en Rosas estaba más que diagnosticada y que entre las soluciones planteadas existía la posibilidad de un plan de reubicación de las familias en riesgo.

Todos esos detalles inéditos de la emergencia han surgido a medida que avanzan las horas y se cuentan los cadáveres. Varios de los moradores de la vereda Portachuelo y que aún buscan a sus familiares y amigos, han revelado esa cruda realidad ante los medios que acudieron al lugar de los hechos.

El contrato al que se refiere el presidente tenía por objeto la construcción de un programa de vivienda llamado Los Rosales e incluía 92 casas para familias afectadas por la ola invernal de 2010 y otras ubicadas en zonas de alto riesgo, como las de Portachuelo.

Así lo narró Henry García durante un diálogo en La W, “hace unos cuatro años esto ya estaba anunciado, hace mucho tiempo; pero lamentablemente la gente no se había reubicado porque las ayudas no llegaron”, expresó el damnificado mientras explicaba que aún buscaba entre las montañas de tierra y lodo, a una familiar de su esposa.

Fallida reubicación

La estocada final al comentario sobre que se trató de una tragedia anunciada la protagonizó el propio presidente Duque, cuando en la misma rueda de prensa aseguró lo siguiente: “Como parte de las acciones para atender a los damnificados por deslizamiento en Rosas, Cauca, corregiremos las fallas inaceptables, que nuestro Gobierno denunció, al proyecto del Fondo de Adaptación del año 2015, para la construcción de 92 viviendas en esta población”. ¿A qué se refería?

La denuncia del mandatario es realmente delicada, porque sin asegurarlo tajantemente, deslizó que, si el contratista que tenía la responsabilidad de construir el programa de vivienda hubiera cumplido, tal vez no habrían muerto las familias de Portachuelo, porque se habrían reubicado.

El contrato al que se refiere el presidente tenía por objeto la construcción de un programa de vivienda llamado Los Rosales e incluía 92 casas para familias afectadas por la ola invernal de 2010 y otras ubicadas en zonas de alto riesgo, como las de Portachuelo.

Pero increíblemente, luego de ser adjudicado el proyecto en 2015 y un anticipo de 1.030 millones de pesos, el año pasado (fecha oficial de la entrega) esa obra solo tenía un avance del 9 por ciento, por lo que se debió iniciar el proceso de liquidación por incumplimiento del contrato, según denunció el propio Fondo de Adaptación.

 

 

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